La comprobación más simple es también la más ignorada: un operador habilitado por la DGOJ trabaja bajo dominio .es. Sin eso, no hay licencia española, tenga la extranjera que tenga.
Casino Barcelona y Casino Gran Madrid operan con esa ficha; enfrente está el bloque de Malta, Gibraltar, Curaçao y Anjouan, con webs europeas e internacionales que rara vez mencionan la ausencia de sello español, y un bloque más difuso aún de plataformas sin ninguna licencia identificable.
Operar sin autorización de la DGOJ es infracción muy grave, con multas de hasta 50 millones de € y bloqueo del dominio. Al jugador no se le sanciona por jugar ahí, pero queda fuera de esa protección.
